¿Quién vota por el populismo en Argentina?

Por Nicolás Fuster* |


Este artículo es un breve resumen de la segunda parte de la tesis de maestría cuyo título es ‘Is there a populist voter in Argentina? Comparing the electors of Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015)’. En este repaso, se toman cuatro variables teóricas relevantes de la literatura del campo y se plantean cuatro hipótesis. Sucesivamente, se comentan los resultados obtenidos en la investigación, para descubrir si la teoría y las hipótesis aplican al caso de los votantes de Cristina Fernández de Kirchner. Los datos consultados fueron los de de LAPOP (Latin American Public Opinion Project) y se utilizaron cuatro encuestas: 2008, 2010, 2012 y 2014. En la tesis se realizó un análisis adicional en la encuesta de 2012. Finalmente, se propone una conclusión en la que se responde la pregunta original.


Las teorías son:

1) Los líderes populistas tienden a ser más atractivos para votantes menos formados.

2) El populismo latinoamericano es normalmente identificado con la izquierda.

3) El populismo se nutre de una desconfianza hacia los partidos mainstream o tradicionales.

4) El populismo desafía a la democracia liberal.


Veamos cómo se relacionan con el caso de estudio seleccionado.


1) Educación


La popular teoría de los ‘ganadores y perdedores’, de Hanspeter Kriesi (2006), sostiene que la globalización generó una nueva división. De un lado se coloca la minoría cosmopolita, es decir, los profesionales y aquellos en posesión de un mayor capital intelectual; del otro, trabajadores que por lo general tienen empleos no calificados, frecuentemente reemplazados por extranjeros dispuestos a trabajar por un salario menor o, directamente, por máquinas. Si consideramos la teoría de Kriesi, podríamos suponer que los pertenecientes al primer grupo son más propensos a no votar por un candidato populista. Pero, como sostienen algunos autores, el populismo es un movimiento multi-clase (Germani, 1972; Canovan, 1999). En línea con esta perspectiva, la posición socioeconómica de los votantes de Cristina Fernández de Kirchner no jugó un papel relevante. Esto es así porque el mensaje populista, es decir, considerar que la voluntad popular está por encima de todo, prescinde de cualquier moral de clase. En consecuencia, el populismo es un fenómeno transversal a la posición socioeconómica. De esta manera, la primera hipótesis es:


Hipótesis 1: Los votantes del FpV no tenían un nivel educativo especialmente bajo.


La evidencia empírica muestra una tendencia negativa, lo que implica que los votantes del FpV eran más proclives a tener un nivel educativo más bajo. Esto es estadísticamente significativo en dos de los cuatro modelos consultados. La primera hipótesis es, entonces, parcialmente confirmada.

2) Ideología


La mayoría de los académicos sostiene que los populistas latinoamericanos de la fase actual (aproximadamente, desde el año 2000) están vinculados con la izquierda: se presentan como progresistas contra el libre mercado y, al menos en su narración, buscan combatir la pobreza (Mudde, De la Torre, Levitsky). En el caso del kirchnerismo, Néstor Kirchner inició una política de derechos humanos y Cristina Kirchner frecuentemente hacía alusión a la redistribución de la riqueza. Además, durante los gobiernos de CFK se promulgó el matrimonio entre personas del mismo sexo y se llevaron adelante destacables políticas a favor de la mujer, no obstante excluyeran la legalización del aborto.

La segunda hipótesis es:


Hipótesis 2: Los votantes de CFK tendían a identificarse con la izquierda.


La evidencia empírica refleja que los votantes del FpV no se colocaban en el lado izquierdo de la escala ideológica. En el análisis adicional que realicé sobre uno de los modelos (2012), cuando la popularidad de CFK era más alta, las opiniones acerca del matrimonio entre personas del mismo sexo y la legalización del aborto no eran distintas a las de votantes de otros partidos. La segunda hipótesis es rechazada.


3) Desconfianza política


El populismo expresa una forma de rechazo hacia instituciones y formas burocratizadas, por eso se aferra a un líder y a la personalización. Una gran contradicción de la perspectiva populista hacia la representación política es que el populismo, hostil a la política representativa, puede convertirse en una fuerza política solo en un marco de, precisamente, política representativa (Taggart, 2004). Por consiguiente, la narración populista no propone un cambio de representación, sino un cambio en la representación: en lugar de partidos políticos tradicionales, el votante elige un líder pragmático, generalmente ajeno al grupo de poder (establishment) político. Al igual que en otros casos de la región, la tercera oleada de populismos latinoamericanos surgió luego de una profundísima crisis política y económica. ¿Fue el surgimiento del kirchnerismo una respuesta a los sucesos de 2001? Por un lado, si bien Néstor Kirchner pertenecía al principal partido político, era un gobernador casi desconocido. Por el otro, aunque podamos discutir acerca de Néstor, Cristina Fernández de Kirchner era una activa senadora y, al convertirse en presidenta y renovar el mandato, el kirchnerismo estaba establecido y ella difícilmente podía ser vista como una independiente (outsider). Por consiguiente, la tercera hipótesis es:


Hipótesis 3: Los votantes del FpV no tenían una especial desconfianza política.


Según los datos, los votantes de CFK no acusaban una desconfianza política estadísticamente relevante. La tercera hipótesis es confirmada.


4) Posición hacia la democracia liberal

La democracia es la forma de gobierno donde la mayoría decide. El pueblo es soberano y también el soberano necesita límites para no convertirse en tirano. Al agregar el adjetivo liberal, la democracia se convierte en el gobierno del pueblo más ciertos elementos que funcionan como un filtro contra poderes ilimitados. La concepción populista entiende la voluntad popular como principal fuente de legitimación (Mudde, 2017) y cualquier límite, inclusive constitucional, es secundario. Así, el populismo no es antidemocrático, pero puede contrastar con la democracia liberal (Canovan, 1999; Urbinati, 2019). Si bien en algunos casos Cristina Fernández de Kirchner demostró poco respeto por determinadas instituciones, las concretas limitaciones a los principios liberales están asociadas con las dictaduras. Y es que, desde la vuelta de la democracia a principios de los años ’80, la sociedad argentina es especialmente sensible en esta materia.Así, la última hipótesis es:

Hipótesis 4: Los votantes de CFK no son especialmente anti-liberales.

La evidencia dice que los votantes del FpV tenían una confianza estadísticamente relevante en el Congreso en dos de los cuatro modelos y su confianza en el Poder Judicial y en las otras instituciones políticas no era distinta a la de otros votantes. La cuarta hipótesis es confirmada.

Conclusiones

En conclusión, ninguno de los resultados demuestra una particular tendencia de los votantes del FpV que los distinga del resto. Desde este punto de vista, la respuesta a la pregunta de investigación es no: no hay un votante populista en Argentina. Académicamente, esto demuestra que, si bien la teoría sobre el populismo puede ser correcta, esta no se refleja automática o necesariamente en los votantes. En otras palabras, la razón por la que los votantes eligieron a CFK no parecía estar directamente relacionada con los principales puntos de sus gobiernos.

Considerando que el gobierno de Néstor Kirchner fue asociado a la mejoría económica luego de la crisis de 2001, es muy posible que la ansiedad económica haya sido relevante en el voto a Cristina Fernández de Kirchner en las dos elecciones sucesivas. Futuras investigaciones deberían estudiar si esto tiene relación con la performance del gobierno o la incapacidad de los partidos de oposición para generar una alternativa.

*Nicolás (@mellamonicolas) es licenciado en Ciencia Política y Relaciones Internacionales por Sapienza, Universidad de Roma. Actualmente está terminando una maestría en la Universidad de Ámsterdam. Además, es Coordinador Territorial de Italia Viva para Sudamérica. VER MÁS