La brecha de género en el mercado laboral: un análisis basado en evidencia


La brecha de género es una problemática posible de advertir en distintos ámbitos del desarrollo personal y profesional de las mujeres. Por solo mencionar algunos ejemplos, la brecha existe en el mercado laboral, en el acceso a cargos de alto rango en la esfera política, en el ámbito de la educación y la salud, y en el acceso y uso de tecnología. Sin embargo, ¿es posible medirla y observarla en términos concretos? En este artículo nos proponemos analizar la brecha de género en el mercado laboral a partir de datos y evidencia empírica.

En primer lugar, es importante conocer las creencias arraigadas sobre la posición de la mujer en el ámbito laboral. Para esto utilizamos la encuesta global World Value Survey (2017-2020) en donde se entrevistaron a más de 125 mil personas de 77 países distintos.

Una de las preguntas que se le realizó a los encuestados es qué tan de acuerdo o en desacuerdo están con el siguiente enunciado: “Cuando los trabajos son escasos, los hombres deberían tener más derecho a un trabajo que una mujer”. A nivel global, vemos que, en promedio, el 50% dice estar en desacuerdo con esta afirmación. Sin embargo, existe un 33% que está de acuerdo. Si nos preguntamos por la Argentina, los resultados son un poco más esperanzadores: el 67% dice estar en desacuerdo, mientras que, no obstante, un 14% expresa estar de acuerdo con esa posición.




Por otro lado, se les consultó a los encuestados qué tan de acuerdo o en desacuerdo están con esta segunda afirmación: “Si una mujer gana más dinero que su esposo, es muy probable que cause problemas”. A nivel mundial, aproximadamente el 42% está en desacuerdo, mientras que en la Argentina casi la mitad de la población comparte esta opinión. En oposición, el 37% está de acuerdo en el plano mundial, y en la Argentina un 18% dice estar de acuerdo.



La siguiente dimensión de análisis es más bien práctica. En definitiva, ¿estas percepciones se traducen a los hechos? Uno de los aspectos de la brecha de género en el ámbito laboral es la brecha salarial, es decir, la diferencia promedio de ingresos entre hombres y mujeres por un mismo trabajo realizado o trabajo de igual valor. Tomando los datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a nivel mundial vemos que entre 2010 y 2018, la brecha salarial ronda el 16%, es positiva, constante y transversal a todos los rangos jerárquicos.



Sea el país que sea, la brecha existe. Por ejemplo, Finlandia, un país desarrollado y conocido por sus políticas orientadas a reducir la brecha de género, presenta una brecha salarial alrededor de un 19%, según la OCDE (2018). Pero, por ejemplo, en Corea del Sur impacta aún más, dado que la brecha salarial llega al 32,5% (OCDE, 2019). Es decir, para una misma posición laboral, los hombres ganan, en promedio, un tercio más que las mujeres. En la Argentina, según el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, la brecha en 2019 fue de un 20%. No obstante, esta cifra puede estar subestimada, dado que gran parte de la población femenina se encuentra empleada en la economía informal. De este modo, los datos disponibles probablemente estén minimizando el problema al no reflejar la brecha real.

Otro aspecto de la problemática de la brecha de género en el mercado laboral es la cantidad de tiempo que hombres y mujeres dedican a las tareas domésticas y de cuidado, es decir, al trabajo no remunerado. A nivel mundial las mujeres dedican aproximadamente un 18% de su día a tareas domésticas y de cuidado, mientras que los hombres dedican alrededor de un 6% (UN Stats). También es importante destacar que es posible que exista una correlación entre ambas variables, dado que cuando aumenta el tiempo dedicado al trabajo no remunerado de las mujeres, el de los hombres tiende a decrecer.



Teniendo en cuenta la (poca) disponibilidad de datos, tomamos como base el año 2013 para poder comparar algunos países. Es impactante ver, en este sentido, que todos los países muestran una disparidad entre hombres y mujeres - sin importar las diferencias socioculturales y de desarrollo. El caso de Argentina es muy claro, las mujeres dedican un 30% de su día a tareas domésticas o de cuidado, mientras que los hombres solo dedican un 9%. Además, una reciente encuesta muestra que el 76% de las tareas domésticas no remuneradas son realizadas por mujeres.




Para finalizar este artículo, el último aspecto que decidimos exponer tiene que ver con los obstáculos que enfrentan las mujeres para acceder a cargos directivos, ya sea en el ámbito privado o público. Este fenómeno es generalmente conocido como “techo de cristal”. En la World Value Survey, se les consultó a los encuestados qué tan de acuerdo o en desacuerdo están con la siguiente afirmación: “Los hombres son mejores directivos de negocio que las mujeres”. A nivel mundial, el 66% está en desacuerdo, pero un 31% está de acuerdo con dicha afirmación. En Argentina, los porcentajes cambian a 77% y 18%, respectivamente.



Aunque la mayoría expresa estar en desacuerdo con la afirmación, en la realidad lo que sucede es que existe un cuello de botella que dificulta el ascenso de las mujeres a posiciones directivas o de liderazgo. De acuerdo con un estudio realizado por Mercer (2020) en 1100 organizaciones a nivel mundial, las mujeres ocupan únicamente el 37% de los puestos gerenciales, el 29% de las posiciones gerenciales senior y el 23% de los cargos ejecutivos. En la Argentina, el techo de cristal se vuelve aún más grueso: las mujeres sólo ocupan entre un 25% y un 30% de las posiciones gerenciales y entre un 5% y un 10% de las posiciones ejecutivas (Suárez Battán & Asociados, 2018).

Es importante considerar que los obstáculos que enfrentan las mujeres en el mercado laboral no se limitan solamente a los mencionados en el artículo. Las mujeres se enfrentan a sesgos, muchas veces inconscientes, que las ubican en posiciones desaventajadas en relación a sus pares hombres. Por referirnos a algunas “frases hechas”, en el ámbito laboral se ha escuchado: “las mujeres son demasiado emocionales”, o “está recién volviendo de la licencia de maternidad, no va a poder manejar mucho trabajo”. Estos sesgos, sin dudas, obstaculizan el pleno desarrollo laboral de las mujeres.

Para concluir, queremos ser contundentes. La brecha de género en el mercado laboral existe y los datos actuales lo demuestran. No obstante, hay una falta de información desagregada por género que no permite visualizar con precisión la dinámica. En ese sentido, consideramos que esta problemática tiene que ser subsanada para lograr tener evidencia sólida que permita la formulación de políticas. Con eso, va nuestra recomendación final: si tuviésemos que aconsejar a quienes toman las decisiones les diríamos que, para lograr cerrar o al menos reducir la brecha, es necesario empezar por los datos y por incluir una mirada de género en todas las políticas públicas.

Nicole Grünbaum es Licenciada en Relaciones Internacionales (Universidad de San Andrés). Es asesora en cooperación internacional en Jefatura de Gabinete de la Nación. VER MÁS.







Rocío Senra es Licenciada en Relaciones Internacionales (Universidad de San Andrés). Trabaja en JPMorgan, e investiga sobre temas de género y desarrollo infantil. VER MÁS.